El Club de Rugby El Salvador sigue sumando hitos, al contar con seis equipos sénior -División de Honor, División de Honor B, M 23 y Regional, en categoría masculina, y División de Honor y Regional, en la femenina-, y además es el único en España que compite tanto en la División de Honor masculina como en la División de Honor femenina. Una apuesta que se realizó con una perspectiva a más largo plazo, pero que ha llegado antes, gracias al trabajo y la profesionalidad de los diferentes cuerpos técnicos, y que no hace más que premiar la dedicación y entrega que, cada año, lleva a cabo la entidad vallisoletana para seguir creciendo y ofreciendo las mejores opciones a sus jugadores y jugadoras.
Esta última temporada, además de ratificar el poderío de la plantilla dirigida por Michael Walker Fitton, al lograr tres de los cuatro títulos en juego -Supercopa de España, Copa Ibérica y Liga Iberdrola-; y la capacidad de lucha del equipo de División de Honor masculino, que lo dio todo para mantener la categoría y seguir siendo un referente deportivo, se añadió el ascenso a División de Honor B del conjunto dirigido por Fran Carracedo y Asís García Mazariegos, lo que permite tener otro conjunto en Regional la próxima campaña, que sumarán cuatro en la categoría masculina. Eso ofrece, a la numerosa familia de jugadores de El Salvador, poder competir en las mejores categorías del rugby nacional, lo que redundará en su progreso deportivo, aunque lógicamente también supondrá un mayor esfuerzo económico para la entidad blanquinegra, al ampliarse el número de equipos sénior a un total de seis entre ambas categorías, masculina y femenina.
Y, puesto que el club chamizo siempre busca ampliar sus miras y poner su granito de arena para hacer de esta sociedad un lugar mejor, seguirá manteniendo su reto con las secciones de touch, que el próximo curso también disputará más competiciones; de rugby inclusivo, con sus “ChamiOsos” mejorando de manera notable; y el proyecto “In contraria, ducet”, dirigido a los usuarios del Centro Penitenciario de Valladolid, que sigue cambiando vidas a través del rugby.























